Hay lejanía, cuánto durarás, aquí está ella
inquietando a sus abordo, uno pensativo, no encuentra aún el motivo de razón
para tenerse que marchar, por qué buscar un mundo mejor, cuando el mundo antes
era uno solo, y no tenías que recorrer más. Qué les queda por luchar, si ya
cruzaron todas sus guerras y no las pudieron ganar, huir es la salida de
corrupción militar, estafa estatal, racismo social, pobreza, desigualdad… el
cáncer de la humanidad. Y otros que se quedan, en esa imagen, en la que el
barco zarpará, mientras esos se quedarán en el mismo lugar, mirando sin saber
con qué ojos ver, por miedo a no volver a estar con todos aquellos que se
perderán en el mar, ya no tratan de existir como alguien, o inexistir como nadie,
sino de subsistir sentados como todos. Y otra que se queda por dignidad, ofrece
lo que más quiere para que no sea también víctima de su orgullo hacia su ciudad
natal. Todos ellos saben que desaparecerán en el horizonte de esa cárcel que
les juzga por respirar.
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