Triste día el que evoca este ambiente. Triste
lágrima la que recorre un sueño. Clavadme un puñal que yo no puedo, matadme ya
que no padezco, no vale la pena vivir una mentira. No vale la pena vivir sin
vida. Escucha y verás que un rayo de sol solo es una falsa melodía. Intenta
tocar las notas que no ves y tocaras los silencios que ya tenías. Volar sin
barreras es tarea cruda para una hormiga, volar con cadenas es igual que andar
a pequeños saltos. Y de que sirven puñaos de rencor si solo los usamos para
estar callados, y de que sirve un retroceso si no es para coger impulso. Por lo
menos por momentos nuestra sombra aún es de la luna, y no de artífices que
acabaran por incendiarnos uno a uno. Pero no, no lo vemos, no queremos. Y así
transcurre el tiempo sin tener nada más que decir. Porque hasta los gestos
superponen hoy día a las poderosas palabras. Que ya no sirven de nada porque
solo sabemos mirar a nuestro alrededor y sincerarnos con más gestos, yo solo
intento explicar lo que gritan mis lágrimas, por eso no lloro, solo escribo
para nadie que me escuche. Para mi todo esto solo es un constante luto, en el
que lo que falta no es el agua ni energía, aquí lo que falta es simplemente
vida. Y lo que me jode es que nadie lo ve, pues todos se concentran en la
cuadrada idiotez del televisor. Donde su mente también metamorfea en cuatro paredes, con sus
asegurados límites. Y bien, así pasan los días y la gente solo sabe quejarse de
la ley antitabaco, del carne por puntos y del pescado congelado. Por lo menos
las hormigas se quejan de la lluvia que juega con sus vidas. Pero no, la
humanidad no tiene la virtud de tal inteligencia, no podemos atacar porque
usamos nuestra poca cabeza en creernos las mentiras que esconden el verdadero
caos de nuestra supervivencia, que ahora basamos en la subsistencia. Tal es de
grande la paranoia que nos hemos inventado que gira como el mundo sobre si
misma convirtiendo el avance en un solo día, solo diferenciado por la
constancia que deja el tiempo como vejez, pero los supuestos progresos que
frecuentan nuestra vida del cambio, no se alejan mas que la distancia entre un
fraude y otro fraude.
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