psinoide.blogspot.com

viernes, 23 de febrero de 2007

orden

se podría decir que estoy hasta los cojones. ¿qué és que nadie vé cómo me aburro? este curso me planteé orden, me planteé esfuerzo y empeño, para sacar lo que es llamado enseñanza obligatoria, para creer que luego seré más libre. y, enfin... el problema és, que no logro y nunca en mi vida he tenido horarios, no se cuándo se come, solo sé cuándo tengo hambre, y no sé a qué hora hechan los lunnies, solo sé cuando es el momento de acabar con lo mismo cayendo en un estado de inconciencia pura. y cuando me dicen, a las 8 de la mañana, que me han ganado al futbolín, y que no puedo pedir la revancha de mi venganza, porque un puñetero timbre es mi límite para llevarme a un orden de sillas encuadradas con sus mesas, en una habitación, donde todo es del color verde, para que un encerado sea la hierba y donde los papeles son del menor valor, y un señor no solo me dice lo que tengo que hacer, también como lo tengo que hacer y que si no lo imito, yo tampoco tendré un valor. entonces, es cuando prefiero reirme de la cara de gilipollas del defensa, cuando lo veo pasando por debajo por debajo del futbolin , y nos mira desde el suelo lleno de colillas de un bar; ¡te he dejado a cero chaval! pero por esa hora de satisfacción ha sacado un cero en matemáticas, "uno, dos tres, cuatro, cinco, seis,, siete, sota, caballo, rey" ¿ ésta es mi ignorancia? ayer conseguí salir de fiesta, y volví a las 8, mi madre no lo vio muy normal, y yo que le digo, que si quiero drogarme será en una hora o en seis, que si acabo violada será por el mismo hijoputa que vivía a la una y a las seis, ¿será mejor? ¿será peor?, ahora ella me dice, hasta que no lleguen las notas no volverás a salir ( ambas conocemos la inexistente veracidad de sus palabras) igualmente, ¡¿qué notas esperas vér?! ¿las del bar mamá? quiéres que te diga lo experta que soy en el tute, que con 50 cent en el futbolín hago de una partida un dia, que me sé la vida del camarero, y que he encontrado en él un consejero espiritual, que me sé todas las señas de la brisca? poker? qué? qué?
quiero encontrar la manera de ordenar mi vida, de disfrutar del beneficio. pero no sé en qué mundo puedo hacerlo, pues en este soy yo la primera que no siente orden en mi misma, cuando hoy soy feliz, cuando hoy soy una mierda.
solo soy feliz ayer y mañana, pues el presente no me está siendo interesante, es el hoy de siempre, siempre pidiendo independencia y libertad, pero ahora, siento que mi vida requiere un poco de dedicación, esta escasez está causándome problemas.
quisiera escribir un libro , pero todas mis hojas tienen principio y fin, quisiera pintar un mural, pero cada personaje tendría las esquinas de su hoja. yo no tomar´´e menú, sírvame las patatas y el helado, no puedo tocar una canción, solo parte de ella.
la falta de orden me afecta y no se como coño invocarlo
no tengo cojones de intentarlo
siempre hay alguien que dice esta rompe -> ¿ (5-4) pones otra?

no vales nada


con pluma manchada de tu sangre, después de verte a mis pies, suplicabas clemencia, consume tu traición, que yo saboreo esta venganza, lo ultimo que escuchaste, tu voz resonando en tu cabeza, rasgada de dolor. puse tus cuerdas en mis zapatos, y caminé sobre tus dientes mientras por las orejas te partías en un lecho de tu propia piel, que tu mismo te creaste, que tu mismo te buscaste, y por eso vivo yo, para escribir solo con pluma manchada de tu sangre. no me importa que cuentes tus dias, ni que sospeches que llegaría, me importa que salpiques, y que manches mi papel. ruge si lo deseas o llora si prefieres, pero no verás perdón, en esta vida al menos, no verás más la luz del sol. vive en la oscuridad de lo inexsistente donde ya ni te verán, piensa que lo único que has hecho, es ignorar la vida que te dan.

la letra del sexo

porqué al nacido de una pluma y un papel, le sirven las palabras para seducir mis lealtades, y a él no le sirven mis labios gritando entre sábanas blancas, para atraerle a mi figura desnuda reflejada en las mareas de un mullido lecho de seda, desgarrada de sudor, desgarrada de mi llanto, entre lo que hubo y habrá en ese nido de compañía. porqué él, cuando muestra su fina línea, guía de mis ojos, amante de mis sentidos, no me resisto a soñarle conmigo, susurrándome al oído; cómo unir nuestros cuerpos si para tus adentros vivo, cómo fundir nuestro fuego si con sigo se sume lento. y a él, no le sirven entonces mis palabras, desenfrenadas e impacientes, para llevarle hasta mi incendio, y quemarnos cuerpo a cuerpo. sentir las vibraciones en mi pecho, de su voz grabe sobre mi pensamiento. yo quisiera que ese fuego de sus ojos, de su tinta negra en sus letras, se demuestre sobre ese lecho con más que caricias, pecando por imprudente, por querer volar hacia mi eterno orgasmo, rendida ante sus dotes, rendida ante un papel. por qué él me engaña sin pautas, mira sin quemarse, por si luego, caigo rendida ante la atractiva brisa de su mentira, mentira que me posee, y me duerme satisfecha, inconcientemente engañada, por recibir el calor de su promesa.

nota: este texto lo escribi pensando en una mujer solterona y sola, enamorandose en vano del autor de un libro.

autocontrol

la risa seguida de la tos por esquema vital, la depresión en el vacio de un papel de liar, las ansias de libertad reducidas a una piedra, tu misma personalidad colocada, tu constancia sobre el placer, tu físico degradado, tu rostro blanco. tu autoestima burlada, tu corazon sediento por pulmones negros, tu camino a seguir destruído por la carretera que construí dentro de mí, el rock convertido en música ambiental, como único arte, el arte de liar, todas tus promesas detras de una hoja de maria, todas tus virtudes pasando por una cachimba, cambiar los sueños por alucinaciones, las ilusiones por mareos, tu dignidad por un tres papeles. autocontrol, ya no es un reto, solo un pensamiento ocasional, interrumpido por ese canuto momentaneo que te quita las ganas de pensar y te emvaguece para no luchar. tu sombra ya no vive a tus pies, ahora reside bajo tu mirada.

tu mismo

un yo mismo para uno, un trozo de tí que tienes que evitar para dar sorpresa a tu inocencia, un cojin de humildad que reposa sobre un sentir de tu existencia...
siento que mi cuerpo se mueve por inspiracion o necesidad, siento que no puedo obligarme a hacer cosas sin más
quiero evitar una sola autoridad, disfrutar de esas cosas que vienen sin avisar.
ahora piano, ahora dibujar, al limite con todo lo que te hace respirar, soñar.
pero cuando esa vocacción se para en recordarte, que no acabas de encontrate, cuando todo son paranoias existenciales, es cuando sobran las palabras por no ser bien escuchadas,
cuando quizás eres tú quien no sabe explicarse,
o siquiera decirlo porque no se sabe
presente está
un yo mismo solo para uno, un trozo de tí que tienes que evitar para dar sorpresa a tu inocencia, un cojin de humildad que descansa sobre un sentir de tu existencia.
hoy en el trabajo lloraba, con el temporal de nieve acechando, escondo mi sentir bajo un resfriado. ya desde un tiempo atrás he acabado con mi vida, con mi tiempo, mis ideas y mis sueños, ya hace tiempo que mi madre está orgullosa de mi mientras yo solo me averguenzo de decir que antes mis manos cosían canciones y ahora doblan sabanas, que antes dibujaban al blanco, y ahora blanqueo las manchas... me avergüenzo de que antes creaba y ahora reparo, lavo, seco y plancho .
y así, no quiero verme así... hoy la gente no me ve, tapan sus miradas con sus paraguas de la comuna pálida. hoy los obreros no sudan, solo tiemblan el frío que les cae de arriba... hoy me acuerdo del niño con las cerillas en la barbilla, me acuerdo del chocolate en la mesa que hierve, y en casa desde la ventana, me acuerdo sin imaginarlo de vidas que no pueden elegir. y aunque no me acuerde lo sublimo, pues aunque no quiera, por trabajar colaboro con la mafia que elige por todos, formo parte del sistema, ya veréis cuando salga.

salida del inem, ya no soy persona

del cansancio al dolor en una mañana, de querer saber a no saber nada, la responsabilidad no reside en tu trabajo, solo en un circulo de amantes.
''demostrarles quién soy para que me recuerden mientras, tengo que demostrarme que no recuerdo lo que me pierdo'' ya no me acuesto sabiendo una cosa más, solo se que entrenamiento seguir para que se beneficien de mi, ya no me acuesto ni me levanto por sueño, por trabajo... solo trabajo.
no me canso de estar de pie, me duele, COÑO, solo me queda la falsa conciencia de que soy la misma de antes.

¿Esto es vida?




Triste día el que evoca este ambiente. Triste lágrima la que recorre un sueño. Clavadme un puñal que yo no puedo, matadme ya que no padezco, no vale la pena vivir una mentira. No vale la pena vivir sin vida. Escucha y verás que un rayo de sol solo es una falsa melodía. Intenta tocar las notas que no ves y tocaras los silencios que ya tenías. Volar sin barreras es tarea cruda para una hormiga, volar con cadenas es igual que andar a pequeños saltos. Y de que sirven puñaos de rencor si solo los usamos para estar callados, y de que sirve un retroceso si no es para coger impulso. Por lo menos por momentos nuestra sombra aún es de la luna, y no de artífices que acabaran por incendiarnos uno a uno. Pero no, no lo vemos, no queremos. Y así transcurre el tiempo sin tener nada más que decir. Porque hasta los gestos superponen hoy día a las poderosas palabras. Que ya no sirven de nada porque solo sabemos mirar a nuestro alrededor y sincerarnos con más gestos, yo solo intento explicar lo que gritan mis lágrimas, por eso no lloro, solo escribo para nadie que me escuche. Para mi todo esto solo es un constante luto, en el que lo que falta no es el agua ni energía, aquí lo que falta es simplemente vida. Y lo que me jode es que nadie lo ve, pues todos se concentran en la cuadrada idiotez del televisor. Donde su mente también  metamorfea en cuatro paredes, con sus asegurados límites. Y bien, así pasan los días y la gente solo sabe quejarse de la ley antitabaco, del carne por puntos y del pescado congelado. Por lo menos las hormigas se quejan de la lluvia que juega con sus vidas. Pero no, la humanidad no tiene la virtud de tal inteligencia, no podemos atacar porque usamos nuestra poca cabeza en creernos las mentiras que esconden el verdadero caos de nuestra supervivencia, que ahora basamos en la subsistencia. Tal es de grande la paranoia que nos hemos inventado que gira como el mundo sobre si misma convirtiendo el avance en un solo día, solo diferenciado por la constancia que deja el tiempo como vejez, pero los supuestos progresos que frecuentan nuestra vida del cambio, no se alejan mas que la distancia entre un fraude y otro fraude.

Descubriendo detrás de un adiós.





Hay lejanía, cuánto durarás, aquí está ella inquietando a sus abordo, uno pensativo, no encuentra aún el motivo de razón para tenerse que marchar, por qué buscar un mundo mejor, cuando el mundo antes era uno solo, y no tenías que recorrer más. Qué les queda por luchar, si ya cruzaron todas sus guerras y no las pudieron ganar, huir es la salida de corrupción militar, estafa estatal, racismo social, pobreza, desigualdad… el cáncer de la humanidad. Y otros que se quedan, en esa imagen, en la que el barco zarpará, mientras esos se quedarán en el mismo lugar, mirando sin saber con qué ojos ver, por miedo a no volver a estar con todos aquellos que se perderán en el mar, ya no tratan de existir como alguien, o inexistir como nadie, sino de subsistir sentados como todos. Y otra que se queda por dignidad, ofrece lo que más quiere para que no sea también víctima de su orgullo hacia su ciudad natal. Todos ellos saben que desaparecerán en el horizonte de esa cárcel que les juzga por respirar.

Ayer soñé





Sí, ayer soñé, creo que ese estado de inconciencia es el mas acertado para evadirnos, pues bien;
Estaba en unas rocas afiladas del mar, que como un golfo lo rodeaban, la pendiente era inmensa y solo más y más rocas hacían de escaleras, presente una muy amiga mía, que me confiaba de las olas a las que yo temía. Tan solo me cubrían los tobillos, ni siquiera rompían espuma, pero algo, algo evocaba miedo, algo las hacía peligrosas.
De repente ví a dos niños rubios que provenían del lado opuesto, uno de 4 o 5 años, el otro no llegaría a los 2. Estaban saltando como bufones, toreando a todas aquellas rocas afiladas, el problema parecía el mar, pero también lo era aquella increíble pendiente. Pero confiados más que ningunos empezaron a descender queriendo llegar al mar, el cual estaba mucho mas debajo de lo que cabía esperar. El niño mayor bajo y con suerte llego a la orilla y despreocupado de la marea que se avecinaba, jugaba con conchas de colores. El niño de dos años se encontraba con migo, me miro a los ojos quitándome la vida, me estremecí, y con un silencio se dispuso a bajar. De repente resbaló, no me acuerdo de cómo fue pero de la manera mas violenta golpeando su cabeza contra las rocas, yo le cogí de la mano, y de tan pequeña se me escurrió, lo ví morir, lo ví caer junto a sangre, y ví como una ola lo engullía, solo por mi culpa. Y lo sorprendente es que ni me inmuté, y tampoco se inmutaron ninguno de los demás que estaban allí, éramos muchos, demasiados para que ninguno rompiese a llorar. Luego el tiempo pasaba y yo solo miraba al vacío de aquel mar.
Llego un tren, así como así, formaba su vía según la iba recorriendo, y llego a pararse justo sobre el mar en el centro de nuestras miradas, allí abrió una puerta, y el maquinista empezó a arrojar niños al mar, unos nadaban, otros simplemente se ahogaban, pero todos los que estábamos allí lo veíamos como algo normal. Y lo era, era normal para todos, el maquinista tenía allí la parada, no en otro lugar, y el que no hubiera estación ni vía no era su problema, el tenía el tren, el tenía los pasajeros. Los cuales parecían ser los únicos de ser concientes de la muerte, de la tristeza y de sus propios llantos, mientras, yo seguía observando como uno a uno se los comía el mar tarde o temprano. Entonces el maquinista se giró y cogió un recién nacido como si de un perro se tratara, sujetándolo por la piel de su pescuezo. Una anciana nadaba tranquilamente por la zona, y un poco de compasión hizo que el maquinista ofreciera al bebé a esa anciana, que debía llevarlo a otra orilla, pero como si de un ultraje se tratara, la vieja huyó por la negación, con su orgullo dañado, altiva, como no.
Un electroshock recorrió mis venas, y recuperé el habla, el sentir y la constancia.
No lo pensé, me tiré al mar sin preámbulos y fui a donde el tren, y cogí a ese bebé al que no se le daba siquiera la oportunidad de saber nadar.

Una vez mas la sordera de mi madre me levanto por su alto tono de voz.